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Llegó la menopausia y además la Incontinencia Urinaria: Cómo reconocerla y enfrentar este difícil proceso

La llegada del último ciclo menstrual es un momento difícil, que puede venir acompañada con una patología extra como la temida incontinencia urinaria. Conoce un testimonio y la opinión de una especialista que nos explica lo que puede ocurrir, cómo influye la edad, la herencia genética y consejos que ayudarán a todas las mujeres que enfrenten este ciclo de la vida.

 

La edad puede variar, pero lo cierto que el momento de la menopausia es un proceso inevitable para cada mujer y cómo estemos paradas frente a esta realidad, será fundamental.

Pamela tenía 45 años cuando presentó los primeros síntomas, que incluso la llevaron a pensar en un nuevo embarazo. Su menopausia fue algo adelantada, pero lo asumió como normal, tomando en cuenta que su madre también vivió esta etapa a temprana edad.

“No me preocupaba y siempre estuve muy informada sobre el tema, aunque igualmente me sorprendió que viéndome tan joven, tuviera que ser una “menopaúsica”. Las inseguridades aumentan, te sientes vieja, porque en nuestra sociedad siempre nos han enseñado que las personas que enfrentan la llegada de la última regla son casi de la tercera edad y que comienzan una etapa de inactividad, pero no es así, por el contrario, puede ser incluso el comienzo de una etapa maravillosa”, cuenta.

Sin embargo, Pamela debió enfrentar otra preocupación con la que no contaba, ya que por lo general no es un tema que quien lo enfrente lo cuente: “Comencé a sufrir de incontinencia urinaria leve, afortunadamente muy leve, pero esto sí me afectó anímicamente, ya que no era algo muy agradable sentir que no podía controlar lo que es totalmente natural en una persona. Es así que consulté a un especialista y gracias a ejercicios y algunas recomendaciones he ido asumiendo y controlando poco a poco. Lo que me sorprendió es que es mucho más común de lo que pudiéramos pensar y es un tema tabú que debiera dejar de serlo”.

 

Menopausia e Incontinencia Urinaria

La “menopausia”, que es el último ciclo menstrual de la mujer y normalmente se produce entre los 50 y 59 años. Un proceso muy temido por algunas, pero que se debe enfrentar de la mejor forma, con todos los síntomas y problemas anexos que se pueden presentar.

Carolina Schwengel Álvarez, Matrona Magister (c) en Salud Sexual y Reproductiva y Docente
Coordinadora Extensión Académica de la Universidad Autónoma de Chile, explica que en algunos casos se puede presentar este periodo con anterioridad, lo que se denomina “menopausia precoz”, lo que puede estar influido por alguna patología o deberse a la herencia genética. “La edad en que la madre tuvo su menopausia es un muy buen predictor de la edad en que será la menopausia de la mujer”, asegura.

Pero ¿cómo reconocer que estamos frente a la llegada de la menopausia? La especialista señala que los síntomas son extremadamente variables de mujer a mujer, pudiendo no presentarse nada más que el cese de las menstruaciones o, con anterioridad a eso, la menopausia comenzar a “anunciarse” con síntomas vasomotores (bochornos), sudoración nocturna, cambios inexplicables del estado de ánimo, dispareunia (dolor en las relaciones sexuales), y la tan temida incontinencia urinaria, por mencionar algunos.

“El cese de la menstruación, que es el gran indicativo de que llegó la menopausia, tiene aspectos positivos, como el marcar el inicio de una etapa en que se puede vivir la sexualidad de una manera más libre, sin el riesgo de embarazos no deseados, ni la necesidad de utilizar métodos anticonceptivos. Por otro lado, aumentan los riesgos de ciertas patologías como la osteoporosis y ciertos cánceres”.

La matrona señala que no siempre está ligada la menopausia la llegada de la Incontinencia, pero puede darse en este periodo. “Entre los cambios asociados a la menopausia se produce una disminución de los estrógenos, que, entre otras funciones, son los encargados de mantener la elasticidad y el tono de los tejidos que componen la vagina y la uretra. A medida que los estrógenos disminuyen, estas estructuras se pueden ir atrofiando, y la musculatura pélvica encargada del control de la micción se debilita. Esto va a generar que un porcentaje de mujeres sufran incontinencia urinaria, más aún si tienen otros factores de riesgo asociados, tales como obesidad, haber tenido muchos partos vaginales, escasa actividad física, entre otros”, sentencia la especialista.

 


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